Suelen decir que uno se siente mejor o peor en función de con quién se compare. Aunque en realidad los expertos afirman que el verdadero secreto de la felicidad está en ser creativos y no tanto en ser competitivos, es decir, que siempre vamos a encontrar a alguien que es mejor que nosotros, más alto, más rico y más guapo. Pero, ¿y si no nos comparamos? ¿y si el objetivo es no ser mejor ni peor que nadie, sino diferente?.

 

 

Mí día a día me lleva a vivir el fútbol sala desde diferentes puntos de vista y reconozco que trato de analizarlos todos pero, sobre todo, de disfrutarlos. Hay una cosa que me queda clara siempre, la gente quiere fútbol sala. Últimamente hemos asistido a verdaderas fiestas en los pabellones; como el recibimiento de Inter en A Malata, esa locura cada fin de semana en nuestro Infierno de la Mancha en Valdepeñas, la última visita de Segovia a Torrejón de Ardoz con lleno hasta la bandera, esas gratas sorpresas llamadas Córdoda y Bisontes de Castellón que respiran fútbol sala por los cuatro costados, ese Rivas Futsal que sigue luchando entre gigantes reivindicando que hay mucho fútbol sala desde el sureste de Madrid; y Anaitasuna, Valencia, Tudela, Zaragoza, Santiago, Peñíscola, Murcia, Cartagena … tantos. Estoy seguro de que podríamos encontrar otros muchos ejemplos.

Aunque nos cueste reconocerlo miramos ya con cierta impaciencia el WiZink Center de Madrid, será el mejor escaparate: la capital del futsal nos espera. Otro ejemplo más de que es nuestro momento. Por otro lado, aún no sabemos si chicos o chicas, o ambos, o ninguno finalmente participará en los próximos Juegos Olímpicos de la Juventud en Buenos Aires, pero ya estamos ahí, y nuestro nombre resuena al lado de los cinco anillos. El fútbol sala tiene algo especial, difícil de explicar, pero que cada vez lo sentimos más gente.

Me considero un gran optimista y creo, de verdad, que si el futsal no juega a compararse con nadie, es grande. Confucio dice que es mejor encender una vela que maldecir la oscuridad. Nuestras velas son Ricardinho, Ortiz, Miguelín o Paco Sedano, y sobre todo, todas esas aficiones que, desde cada rincón de nuestro país, quieren tanto este deporte.

Yo lo tengo claro: fútbol sala, es tu momento.